LA FUENTE DE BACO: El populismo vecinal

Escrito por aranpress 01-05-2016 en Aranjuez. Comentarios (0)

Por Carlos López

Las primeras grietas aparecen en esa Rue del Percebe que es el populismo local. Una especie de comunidad de vecinos con democracia en el rellano de la escalera. Interminables sesiones en las que se vota si hay que votar. Vecinos que se ponen estupendos con el atavío de la democracia asamblearia. Funcionaretes que los fines de semana juegan a la política de la señorita Pepis.

Servidor siempre ha sido partidario de que en advenimientos de este calibre cuánto antes se pongan al lío mejor. Estos lodos amasados en el polvo de la Puerta del Sol en aquellos mayos de botellón están dando grandes días de gloria en esta primera primavera de prédica confusa y trigo sin repartir. Y acabarán en suspiros de nostalgia por aquel vapuleado bipartidismo.

En esta Rue del Percebe los pisos son de alquiler. Así, el lío es tan grande que en cada asamblea los vecinos que votan son distintos, salen y entran como los mininos por la gatera de la portería. La portera barre, escucha y cuchichea y los vecinos hasta se ponen a la tarea con ardor guerrero y aromas de Quilapayún.

Cuando asomaron la gaita por el salón de plenos nos contaron que ellos están de paso, que la asamblea es soberana y que allí iba a haber más rotaciones que en el Barsa de Guardiola. Y a las primeras de cambio ya hay uno que anunció solemne retirada y recambio, tanto que hasta el orden del día del pleno municipal se hacía eco de ello.

Pero ya se sabe que las orejas son muy frágiles y se calientan con cuatro piropos de todo a cien. Y a la hora de la verdad, ni mandato de la asamblea ni pollas en vinagre. Vuelta atrás y la democracia asamblearia de pis hasta los sobacos. Que me han convencido, que me queda mucho que dar y que me quedo.

Y el populismo de comités y comisiones se hace presente. La pompa de la burocracia a medida para que nada funcione se ha puesto en marcha. Los de la sombra, aquellos que nunca asumen mando pero gustan de mandar con el mando a distancia al que manda, ponen en marcha el galimatías. Y al final tú eso a mí me lo vas a decir en la calle.

Los mitos de la democracia asamblearia, de las listas abiertas, de las primarias son eso, mitos. Ganas de marear perdices que no están para muchas vueltas. Porque al final hay que llegar a final de mes, hay poner todos los días las calles, hay que tomar decisiones.

La solución, quizás, sería crear una Corporación Municipal paralela a la oficial. Ubicar allí a todos estos del buenrrollismo político y que se fueran manejando, que fuesen apagando su sed de importancia en interminables debates (sobre todo los animalistas y los de corte ecológico, que es lo suyo). Mientras tanto, en la otra Corporación podían ir barriendo las calles, pagando la luz y organizando el tráfico con tranquilidad.

Y si no, pues que manden a los servicios técnicos a la Rue del Percebe, que eso cualquier día se cae y no vaya a ser que haya gente paseando por la acera.