El inesperado y sorpresivo caudal del Tajo

Escrito por aranpress 25-07-2014 en Aranjuez. Comentarios (0)

Por Carlos López

El el río Tajo es un serio aspirante a convertirse en personaje del año en Aranjuez. Lleva ya tiempo en el candelabro mediambiental y paisajístico. Lo han pasado por la barbería y se ha quitado unos cuantos kilos de cañizo de encima. Y no ha sido sin su cuarto y mitad de polémica. 

Los mismos ecologistas que allá por los primeros años 90 se indignaban porque no era de recibo que el cañizo se comiese el cauce del río, han sacado el hacha a paseo ahora porque quitarlo es una amenaza para las aves que por esos andurriales fluviales habitan. Ni contigo, ni sin tí. El caso es decir algo en contra, y si Granados es el concejal de medioambiente, pues con más ganas y más volumen.

Pasados los efectos mediáticos del afeitado, ha llegado la sorpresa de un caudal decente de continuo. No es que sea la panacea el agua que está llegando pero no estamos acostumbrados a este agasajo por parte de la Confederación. Y se nos hace raro ver que cada día el agua sigue saltando (brincando, que dirían los castizos de por aquí) por encima de la presa de Palacio. Y hasta chavales (y chavalas) dándose un baño allí mismo.

Y quienes llenaban de mocos las esquinas con sus lamentos y pucheros porque el río no traía agua, ahora lagrimean porque esto va a ser malo para los pantanos de la cuenca. Que a ver, que qué vamos a hacer luego si no llueve. A ver en qué quedamos.

Lo cierto es que el caudal medio diario se está moviendo entre los 8 y los 11 metros cúbicos por segundo. Más de lo recientemente habitual. Con picos que llegan a los 17 y 18 m3. Agua va.

Y es cierto que los pantanos del Alto Tajo no están para muchas alegrías. Andan Entrepeñas y Buendía al 28% de su capacidad, con 693 Hm3 en la hucha hidrológica y con el rabillo del ojo (o de los dos) mirando al Segura. Lo que parecía iba a ser un año de saltar los mil hectómetros en la reserva se ha ido al garete por el grifo continuamente abierto del trasvase.

El 18 de marzo pasado nos las prometíamos muy felices con 905 hectómetros guardados río arriba. Un poco de lluvia primaveral y el agua a los pies de Sacedón. Y una leche frita. Desde aquel día todo fue menguar, la orilla cada vez más lejos de la capital de la Alcarria y de su embarcadero fluvial. Y menguando, menguando hemos visto como esta semana hay 212 Hm3 menos que entonces.

¿Algo excepcional? Pues no, mire usted. En los diez años anteriores, a estas alturas de julio, cinco han sido los años que la reserva ha estado por debajo y otros cinco por encima. O sea, estamos en el punto medio. Ni en los 285 hectómetros escasos que quedaban en julio de 2006, ni en los boyantes 1.231 Hm3 de 2011. 

Entonces ¿qué? Pues que así están las cosas y que mientras podamos disfrutemos de que el río viene rumboso, sin mucha corriente ciertamente, pero dando saltos por la presa, que queda muy vistoso y la mar de fotogénico.