Blog de aranpress

Y la alcaldesa se hizo carne

Por Carlos López

Si Paulov fuese contemporáneo se habría apeado de la idea de inmortalizar a su perro abriéndole el apetito sin dejarle comer, correría serio peligro de ser apedreado por los animalistas, que como el perro de Paulov reaccionan automáticamente ante cualquier sospecha de supuesto maltrato animal. ¿Y qué haría Paulov? Pues buscarse un político del Partido Popular a pocas semanas de las elecciones. Y, como el acercamiento a Rajoy le sería imposible, tendría que conformarse con algún candidato local. Por ejemplo, la alcaldesa de Aranjuez.

El primer apunte en la libreta del investigador sería la fulminante reacción de la alcaldesa a la proximidad a las elecciones. Comprobaría cómo el sonido de las trompetas anunciando la cercanía de los comicios municipales son el resorte para hacerla vestirse de proximidad. Tras tres años y nueve meses agazapada en los cuarteles de su largo invierno consistorial, la alcaldesa ha decidido que el verbo debe hacerse carne y dejarse ver.

Así pues, en esta recién inaugurada primavera no hace falta acercarse a las procesiones, único lugar en el que se podía apreciar estos años atrás su devota figura. No, ha cargado su agenda de lugares a los que acercarse a oír, que sigue sin ser lo mismo que escuchar. Y en lo que dura un parpadeo es capaz de recoger una tonelada de alimentos generosamente donados por cicloturistas al comedor social que hacerse una foto con los vendedores de automóviles. O incluso ponerse en una esquina a rastrear las aspiraciones de sus vecinos.

Y así, durante estas ocho semanas que quedan para la eclosión democrática cuatrienal, la alcaldesa hará ese sucedáneo de bicicleta estática que es recorrerse kilómetros de circuito urbano como si las calles estuviesen recién puestas. Atrás quedarán esos cuarenta y cinco meses a la sombra del duro ejercicio del poder, tanto que le ha impedido practicar esa cercanía que ahora se le hace tan familiar.

Será la culminación a un período en el que parece que toda la fuerza gubernamental se ha ido en pelearse con la deuda, mientras Aranjuez se apagaba lentamente. Si hubiese que elegir un adjetivo para este mandato sería el de triste. Tan triste que ni siquiera ha sabido sacar lustre a una de sus promesas cumplidas, las verbenas en la Mariblanca. Que ya es torpeza.

En fin, que si se topan con la alcaldesa un día de estos por la calle no se froten los ojos, es ella. Y si detrás perciben una presencia invisible, tampoco se hagan preguntas, es Paulov tomando notas para comprobar que los políticos del PP en campaña electoral son tan previsibles como su perro, que en gloria esté.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: